Falsa

Erlendil

Novato
La charla empezó con un hola vacío y poco original. Dos amigas se encontraron a través de un chat, después de un tiempo sin hablar. Quizá la ansiedad o le incertidumbre era un sentimiento mutuo porque la última vez que hablaron la relación se enfrió bastante. Sin embargo, Tamara no tenía tiempo para que lo consuma la venganza o el rencor y sabe que Ximena no es una mala persona.
Ximena preguntó que era su vida a lo que Tamara respondió con un halo de misterio no quiso revelar demasiado porque quería tantear el terreno.
—Estoy súper contenta, tuve éxito en lo que puse a prueba y me siento… poderosa. Jajaja.
—¿Cómo así? ¿A qué se debe?
—¡Mmm! No quiero entrar en detalles. La última vez, sin siquiera conocer toda la historia, dijiste que fracasaría en mis proyectos.
—Vos sabés porqué lo dije…
—De todas formas Ximena, no quiero que sea un motivo más. No fuiste sincera conmigo, fuiste cruel.
—Dejá no quiero hablar de lo mismo porque vamos a terminar discutiendo de nuevo.
—No es mi intensión, pero dijiste cosas que podría decirte a vos ——Tamara quería saber cómo estaba su amiga, pero cuando se le viene algo a la mente y no puede decirlo se atraganta y necesita soltarlo.
Ximena quería saber a qué se refería. Estos casi dos meses que no se hablaron, significó grandes cambios. Incluso ya no estaba en el portal donde roleaban.
—Me criticaste haber ingresado al portal de Homus cuando no sabías por qué lo hice, si hubieras preguntado en lugar de haber criticado, lo sabrías. Tengo derecho a cambiar de opinión y vos también, solo que yo tomo mis propias decisiones y vos te dejas influir o manipular por los demás.
—Estás equivocada. Yo puedo decidir por mí misma.
—Está bien, los hechos muestran lo contrario, al menos yo no hago lo que dice otro usuario ni me voy con él porque lo expulsaron, ¿Acaso yo te dije o te obligué a que vengas conmigo al otro equipo? No, porque respeto tu decisión.
—Solo intentaba hacerte ver algo y te negabas a ver y me devolvías los golpes.
Aquella vez, Ximena intentó abrirle los ojos a su amiga, para ello, mezcló cuestiones personales y profesionales de Tamara, por lo cual, a ella no le gustó y, al sentirse atacada, buscó defenderse. Sin embargo, no exageró, ni se exaltó, aprovechó a poner en evidencia la verdadera Ximena que estaba saliendo en ese momento.
—Me dijiste infantil, ¿Por qué? ¿Por defender mi opinión con respeto? ¿Por expresarme con respeto, cuando ella fue la que me insultó? Si ni siquiera estabas en ese momento. Si soy infantil por hacer eso, pues lo soy, pero que será ella que recurre a los insultos por no tener argumentos. Si era ella la molesta, que se hubiese ido ella. Y tampoco te perdono que hayas dicho que voy a fracasar en mis proyectos, eso no se lo permito a nadie.
Ximena no contestó. Estaba notando un malestar en la conversación, aunque Tamara estaba tranquila pero al no poder verse, se deja llevar por las apariencias.
Su amiga en un intento consciente o no, nunca lo sabremos, decidió cambiar el rumbo o de la conversación en un tono que Tamara percibió como amigable, sin embargo, la charla se fue apagando, quizás como una señal.
 
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