Entrar, matar, morir

Erlendil

Novato
Los vio venir en una moto. Corrió velozmente pero fue acorralado con la moto. Eran dos personas. Uno de ellos se bajó y le apuntó con un arma. De mala forma, le pidió la mochila, el teléfono y el dinero. Franco se apoyó contra el portón con las manos levantadas, obedeciéndolo. Se quedó mirando la puerta unos segundos y se desquitó insultándolos y advirtiéndoles que quedaron grabados en la cámara de seguridad de la casa. Franco vio cómo se detuvieron y daban la vuelta, eligió correr.
Los Delincuentes, dispararon a la cámara y tocaron el timbre. La Inadvertida señora, por más que tomó precauciones, no pudo evitar que entren, la golpearon en la cabeza y quedó aturdida. Uno de ellos la amenazaba preguntándole si había alguien más en la casa. El delincuente dejó a la mujer al cuidado de su compañero y avanzó por el pasillo. Cruzó una puerta y le disparó al perro. El esposo de la señora, en alerta vio lo que sucedía y se paralizó, intentó calmarlo. El delincuente se puso histérico y le empezó a exigirle las grabaciones de la cámara de seguridad. Al indicarle que quedan grabadas en disco duro de la computadora, el delincuente hizo tres disparos más. Su compañero se apresuró a llegar, obligando a la señora a quedarse en la sala. Ella entró en pánico cuando vio al ovejero alemán herido de gravedad, desangrándose.
Uno de los delincuentes estaba nervioso y le exigía a su compañero irse lo más rápido posible, con tantos disparos, podía llegar la policía.
—¿Tienen lo que querían? Váyanse por favor —El hombre, exaltado, miraba a su perro y a su esposa acariciándolo. Quería que se fueran de una vez. Pero uno de los delincuentes, que parecía no tener prisa, le empezó a exigir dinero. Su compañero le insistió en largarse. El ladrón se descuidó al dejar de apuntarle al hombre, este abre un cajón y saca un revolver. Le disparó en el abdomen dos veces. Erró un disparo. Su esposa gritó y el conductor, desarmado, se apartó y, la sorpresiva respuesta, le hizo correr al ver a su compañero en el suelo.
—¡Vení acá hijo de puta! —El hombre remató a su compañero antes de salir en persecución del otro quien huyó en moto con la sirena de la policía de fondo.
 
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